Actualizar MacBook 2,1 a OS X Mavericks


Hoy he conseguido actualizar el MacBook (mid 2007) a OS X Mavericks 10.9.5 con éxito y más o menos el equipo es plenamente funcional con un par de ajustes extra. Es posible hacerlo por varios métodos pero el único con el que he obtenido resultados es con SFOTT, que además es un método muy transparente y al mismo tiempo fácil de seguir.

Consideraciones
Hasta 2006 los Macs basados en procesadores PowerPC e Intel (32 bits) disponían de un EFI, un Kernel y unos controladores de 32 bits.
Con la llegada de los Core 2 Duo de 64-bits se iniciaba una transición: se podían correr aplicaciones de 64 bits con el Kernel y los controladores de 32 bits mediante tecnologías de traducción de llamadas y direcciones.
Y por otro lado, si el hardware disponía de controladores de 64 bits, se podía ejecutar un Kernel del mismo tipo de forma que las aplicaciones de 64 bits ya no necesitaban esas tecnologías extra y sus llamadas al sistema se podían realizar de forma nativa y transparente. El arranque EFI no obstante, seguía siendo un sistema de 32 bits.

En 2008 Apple introdujo nuevos ordenadores con sistemas de arranque EFI de 64 bits manteniendo la compatibilidad de Mac OS X con los EFI de 32 bits para los ordenadores anteriores, aunque se cargase un Kernel y drivers de 64 bits según el tipo de procesador de la máquina.
Y finalmente en 2012 se culminaba la transición con la publicación de Mountain Lion, descartando el soporte a EFI, Kernel y drivers de 32 bits.
Por eso los Macs anteriores a 2008 cuya EFI era de 32 bits (como mi MacBook) no pudieron actualizarse más allá de Lion.

Podemos saltarnos esta restricción si intervenimos el sistema, cargamos un EFI de 32 bits e instalamos controladores para el hardware obsoleto, si disponemos de ellos.
Por desgracia para mi MacBook, oficialmente no hay drivers de 64 bits para su tarjeta gráfica integrada, una Intel GMA 950. Si conseguimos actualizar, el rendimiento gráfico será bastante pobre, pero se han podido rescatar unos controladores Beta de 64 bits que existieron en su momento en una Developer Preview de Snow Leopard; e instalarlos es mejor que nada. Hay otras cosas que no funcionan:

  • El brillo de pantalla no se puede ajustar ni mediante las teclas de función ni desde las preferencias del sistema
  • El ordenador no es capaz de despertar del estado de reposo
  • La retroiluminación de la pantalla no se apaga cuando conectas un monitor externo (por DisplayPort) y cierras la tapa del portátil
  • La cámara iSight va muchísimo peor que en OS X 10.7.5, así que no la considero funcional

Vamos a necesitar:

  • El Mac que queremos actualizar
  • El archivo “Install OS X Mavericks.app”
  • Descargar SFOTT desde aquí
  • Descargar estos Ketxs desde aquí

“Install OS X Mavericks.app” es el instalador que te puedes descargar de la Mac App Store y debe estar en la carpeta /Aplicaciones. Si no lo tienes en tu pestaña de aplicaciones compradas de la tienda (porque en su momento no lo adquiriste), deberás localizarlo por otros medios.
Las versiones de Mavericks lanzadas por Apple van desde la 10.9.0 hasta la 10.9.5. Si tienes el instalador de esta última, perfecto. Si no es así y quieres actualizar a posteriori, ojo porque tendrás que reparchear el sistema.

Procedimiento
Usaremos SFOTT para crear un disco de instalación y cambiar su Bootloader EFI por uno que permita instalar el SO en un ordenador oficialmente no soportado. Una vez que lo tengamos corriendo, podremos instalar los drivers. No te preocupes si no tienes un pendrive a mano: haré el proceso utilizando una partición del disco duro y la borraré una vez que ya no la necesite.
Desde la Utilidad de discos del Mac, prepararemos el equipo. Como yo quiero conservar OS X Lion por si surgen problemas he reducido el tamaño de su partición y he añadido dos particiones con formato MacOS Plus (con registro): una de 40 GB para Mavericks y otra de 8 GB para el instalador (“SETUP”).

Instalamos SFOTT y lo ejecutamos. Nos pedirá la contraseña de nuestro usuario (que debe tener permisos de administrador) y se abrirá en el terminal. Voy a enumerar brevemente los pasos que hay que hacer, pero puedes verlos en varias capturas aquí y también en este video.
Primero debemos escoger idioma y aceptar las condiciones antes de llegar al menú principal.
Allí selecciona la opción 3) Settings
En el submenú que se muestra debes seleccionar:

  • 2) Choose USB/media for the sfott key
    La partición o disco donde crear el instalador parcheado, en mi caso la partición “Setup” de 8 GB
  • 3) Select the computer to use
    Si estás haciendo esto en el propio Mac que quieras actualizar, simplemente selecciona la opción 1) Choose current computer
    En caso contrario necesitas conocer el modelo exacto y el ID de placa del ordenador en cuestión
  • 4) Select OS X System Version
    Obviamente seleccionamos Mavericks si esa es la versión que vamos a parchear
  • 5) Select OS X Installer
    Al haber copiado el archivo “Install OS X Mavericks.app” en tu carpeta de aplicaciones, bastará con seleccionar la primera opción para que el script localice el instalador de forma automática. También hay una opción que acepta Drag&Drop por si te resulta más cómodo teniéndolo en otra ubicación.

Ahora volvemos al menú principal (1). Seleccionamos la opción 4) Create / Patch SFOTT Key y a continuación la 2) Create a New key in Autorun
Confirmaremos los siguientes pasos hasta terminar el proceso.
Es el momento de reiniciar el Mac mientras pulsamos la tecla Opción (alt) para arrancar desde la partición Setup, que ha sido renombrada a SFOTT. Realiza la instalación del sistema operativo y acuérdate de seleccionar que se instale en la partición que quieras, en mi caso la que creé antes de 40 GB de espacio.
Si todo ha ido bien, tu sistema se reiniciará para que termines de configurar el sistema y llegarás a tu flamante nuevo escritorio.

Actualizaciones menores
Si te encuentras en la versión 10.9.5 del sistema, enhorabuena, ya has terminado. Puedes ponerte a instalar los controladores, actualizar las aplicaciones a través del App Store y añadir los programas que quieras a tu ordenador.
Sin embargo, en mi caso solo pude encontrar un instalador apropiado para la versión 10.9.1; y se sabe que en la 10.9.2 Apple modificaba el cargador de arranque EFI, por lo que me tocará re-parchear el sistema. El proceso no es complicado, pero tampoco es que esté fantásticamente documentado, así que…
Abre la Mac App Store y haz clic en la pestaña de actualizaciones. Ha pasado tanto tiempo que podemos decir con toda seguridad que te aparecerá la actualización a la versión 10.9.5 como la última disponible para Mavericks. También puede que aparezcan otras actualizaciones (iTunes, Remote Desktop, etc.). En cuanto se haya descargado la actualización del sistema operativo, el ordenador te pedirá que lo reinicies para completar el proceso.
Reinicié y me encontré con que el ordenador había vuelto a arrancar con la partición de OS X Lion. Lo que hay que hacer es apagar, volver a encender pulsando la tecla Opción (alt) y volver a cargar la partición (o disco) SFOTT, con la que instalamos el SO.
Una vez cargue y vuelvas a ver la pantalla de bienvenida de la instalación, haz clic en el menú Utilidades y abre una ventana de Terminal.
En primer lugar recuperaremos el permiso de escritura ejecutando:
$ sfott
Y a continuación ejecutamos SFOTT:
$ /Applications/Utilities/Scripts/SFOTT.sh
El proceso es similar a la creación del instalador. Escogemos idioma, aceptamos los términos de uso y ya estamos de vuelta en el menú principal. Accedemos a la opción 3) Settings y esta vez establecemos:

  • 3) Select the computer to add
    Al tratarse del propio ordenador, escogemos 1) Choose Current Computer
  • 4) Select OS X System Version
    Seleccionamos 1) OS X Mavericks
  • 9) Choose Target System to re-Patch
    Aquí escogemos la partición donde tenemos instalado Mavericks ya actualizado

Volvemos al menú principal (1) y escogemos la opción 6) Re-Patch Existing System y confirmamos los pasos restantes. Por último, el propio script de SFOTT nos ofrecerá reiniciar el equipo. Aceptamos y en el reinicio mantenemos pulsado de nuevo la tecla Opción (alt) para asegurarnos de que seleccionamos arrancar con la partición donde tenemos instalado el SO con la última actualización. Bingo!

Bug de Spotlight
En determinados casos (generalmente después de aplicar alguna actualización) un bug impedirá que Spotlight indexe el disco correctamente, pero lo puedes solucionar de una forma muy sencilla. En el Finder, dirígete a tu carpeta de Aplicaciones/Utilidades y abre una terminal. Hay un archivo oculto en el disco evitando el funcionamiento del buscador que debes borrar con permisos de administrador, así que:
$ sudo rm -f /.metadata_never_index
Y a continuación reiniciamos el indexado:
$ sudo mdutil -i on /

Bug de AirDrop
En algunos modelos tampoco podrás utilizar AirDrop. Podemos reactivarlo con dos comandos sencillos:
$ defaults write com.apple.NetworkBrowser BrowseAllInterfaces 1
$ defaults write com.apple.NetworkBrowser DisableAirDrop -boolean NO
$ killall Finder

Bug de IPv6
Cuando compré el equipo, su anterior propietario me comentó que el ordenador ya no funcionaba, que se conectaba a internet y se congelaba. Supuse que se trataría de algún problema de software o en el peor de los casos de que la tarjeta AirPort se habría estropeado, así que decidí apostar por la compra igualmente y tratar de solucionar el error. Sucedió como ya comenté en aquel post que simplemente OS X Leopard se negaba a seguir funcionando una vez se negociaba una conexión inalámbrica si el protocolo IPv6 estaba habilitado en el equipo, y una vez deshabilitado todo volvía a funcionar con normalidad.
No he vuelto a ver este problema, así que supongo que es algo propio de OS X 10.6.x; pero en fin, que si te lo encuentras, simplemente arranca el equipo con el router WiFi apagado o fuera del alcance de tu red, abre las Preferencias de Sistema, en el apartado de red selecciona la conexión Wi-Fi y haz clic en “Avanzado”. En la pestaña TCP/IP, cambia el modo IPv6 a “Solo enlace local” y listo.

Audio y video
Además verás que no tienes audio y que el rendimiento gráfico es pésimo. Descomprime el archivo de los drivers. Encontrarás una utilidad llamada “Kext Utility.app” y el sistema pedirá tu contraseña para continuar.

También encontrarás la carpeta “Extensiones” con varios archivos kext en su interior. Arrástralos a la ventana de Kext Utility para que los procese y los instale. Son los drivers de audio y video para el MacBook 2,1 (mid 2007), pero necesitarás los correspondientes a tu modelo de ordenador si es diferente. Cuando la aplicación termine, basta con reiniciar el equipo.

Rendimiento en Mac OS X 10.9.5
Mavericks fue una versión que se centró mucho en mejorar el rendimiento de los Mac y la duración de la batería. Lástima que no tengamos el soporte para poner el ordenador a dormir porque en este sentido hubiese ganado un montón de autonomía.
Inevitablemente una máquina así tiene unas capacidades muy limitadas hoy en día: reproducir video en resolución 720p desde Youtube no es imposible, pero supone un esfuerzo; la mayoría de páginas web se toman unos segundos más de la cuenta para cargar, debido a la ingente cantidad de datos y procesos que llevan por debajo; los juegos… bueno, un mac nunca ha sido una máquina idónea para jugar, etc etc.
Sin embargo, merece la pena dedicarle algo de cariño para devolverle mucha vida a un equipo con trece años de antigüedad y poder seguir sacándole provecho para tareas ofimáticas, responder a tus emails, navegación ligera, bloguear, escuchar música (local o en streaming), etc.
Para mi caso, incluso es factible seguir empleando Logic Pro X (en una versión con un par de años a sus espaldas) y aprovechar mucho más la interfaz de audio M-Audio Fast Track Ultra 8R que dejó de ser compatible a partir de macOS Sierra 10.12.

Mac OS X 10.10 Yosemite
He visto a varios usuarios que han conseguido llevar el MacBook 2,1 (mid 2007) un poco más allá e instalar la siguiente versión también mediante este procedimiento. Lo cierto es que se puede, pero en mi caso no quería “forzar la máquina” y decidí quedarme en Mavericks.

Windows 7
En una partición Boot Camp con Windows, también es una máquina bastante capaz pues dispones de drivers apropiados y puedes instalar versiones actuales de tu navegador favorito, Office 365, etc. Reproducir video en 720p desde Youtube sigue siendo un esfuerzo pero parece más asequible para las posibilidades del MacBook, y en general el desempeño del SO es un poco más fluido.
También puedes controlar el brillo de la pantalla, poner el ordenador en suspensión o hibernación sin problemas, conectar y utilizar monitores externos…
Incluso he podido ejecutar juegos antiguos, por ejemplo: Max Payne 2 (2003), Grand Theft Auto Vice City (2002), Portal (2007), etc. El rendimiento no es para echar cohetes, pero puede mover estos títulos y ofrecer un grado de detalle muy razonable.

Conclusión
En definitiva, creo que si eres usuario de OS X y tienes este equipo, merece mucho la pena tomarse la molestia de actualizar el sistema operativo pues podrás aprovechar aún más tu ordenador. Desde luego podríamos decir que estaban hechos de otra pasta (badum tss) y su longevidad no deja de asombrarme.
Si las aplicaciones de tu día a día no te atan a OS X, incluso te recomendaría instalar Windows 7 y, a continuación, actualizarte a Windows 10 porque así conseguirás compatibilidad con software moderno y actualizaciones de seguridad.
Me queda pendiente para otra ocasión probar Ubuntu 20.04, que acaba de ser publicado y me imagino que podrá correr en esta máquina, abriendo las puertas a las ventajas de GNU/Linux.

Referencias

Importar notas de voz antiguas en MacOS e iOS

Cuando actualicé a MacOS 10.14 (Mojave) me pareció genial que por fin Apple permitiese almacenar las notas de voz del iPhone (o para el caso del iPad) en iCloud y mantenerlas así sincronizadas con la recién estrenada aplicación para MacOS. Bueno, me pareció genial y que había tardado siglos en implementarse.

Hasta ese momento, todo pasaba por conectar el iPhone al Mac y hacer la sincronización con iTunes, pero los resultados eran desastrosos: notas que se duplicaban, nefasta catalogación mediante etiquetas, etc.
Y aunque nada de esto ha cambiado, sí he encontrado una forma de recuperar todas las notas de voz antiguas que tenía almacenadas en una carpeta (cerca de 100), transferirlas al iPhone e importarlas en la aplicación Notas de Voz.
De esta forma, puedo tenerlas ordenadas cronológicamente, además de poder cambiarles los títulos, editarlas y que se sigan manteniendo sincronizadas en todos los dispositivos. Te cuento cómo.

Vamos a crear una carpeta en la que tener todos los archivos de notas de voz en formato m4a. Ojo, si vienes de otro formato, necesitarás convertirlo a audio AAC. Cualquier bitrate está bien, aunque una nota de voz propia del iPhone se graba en estéreo, tasa de bits variable (en torno a 64 kbps) y 48 Khz de frecuencia de muestreo. Puedes utilizar una tasa superior sin problemas.
Por supuesto, voy a aprovechar que las notas de voz que tenía almacenadas vienen nombradas por fecha y hora siguiendo el esquema:
YYYYMMDD hhmmss.m4a
Donde:
YYYY = año, MM = mes, DD = dia, hh = hora (en formato 24h), mm = minutos; y ss = segundos

Lo mejor será acceder a la carpeta en una terminal y mantenerla abierta también en el Finder en vista de listado. Hagamos esta prueba a mano. El comando touch nos permite modificar las fechas de modificación de un archivo bajo el siguiente formato:
$ touch -mt YYYYMMDDhhmm.ss nombre_del_fichero
Aunque no es obligatorio especificar los segundos, los aprovecharé también ya que a veces he creado varias notas de voz en menos de un minuto y quiero mantenerlas en un estricto orden cronológico. Los segundos deben ir separados por un punto.
Tras hacer varias pruebas, la vista del Finder (ordenando por fecha de modificación) nos permite corroborar que el comando está haciendo bien su trabajo, o también la ventana de información del fichero (Cmd+i).

Ahora que tenemos la carpeta con las notas de voz bien ordenadas según su fecha original (tanto por el nombre de fichero como por las fechas de sus metadatos), movemos la carpeta a alguna ubicación accesible desde iCloud, por ejemplo el escritorio, y pasamos al iPhone.
Desde el teléfono, vamos a esa carpeta y abrimos uno por uno cada archivo, tocamos en la opción de compartir y ahí nos saldrá la aplicación Notas de voz. Si la seleccionamos, el iPhone importará el audio y desde ese momento se sincronizará a través de iCloud dentro de la app con el resto de dispositivos, permitiéndonos alterar su título si así lo queremos pero conservando su fecha original y un orden cronológico.
 

Algo que sería ahora de enorme utilidad es desarrollar un script para poder procesar un lote de ficheros mayor y, al menos, ahorrar tiempo en el terminal; ya que en la parte del iPhone las posibilidades de automatización son menores. ¿Alguien se anima?

MacOS: Desinstalar Developer Tools


Hay algunos comandos que a veces echo en falta en MacOS. No porque no existan sino porque no vienen instalados por defecto en el sistema.
Un caso claro es el uso de Makefiles o de un compilador como gcc (en realidad Clang), que no es posible sin las Command Line Developer Tools. La propia terminal te sugiere instalarlas a través de un cuadro de diálogo pero no basta porque para otras cosas necesitarás definitivamente instalarte Xcode.
Como por lo general no me gusta tener instalado en el sistema nada más que lo imprescindible y soy muy celoso del espacio libre en mi SSD, quise instalar las Developer Tools y Xcode para hacer un build de una App, y desinstalarlos a continuación.
Para instalar, basta con aceptar el cuadro de diálogo que te sugiere la terminal o, si necesitas toda la suite Xcode, instalar el IDE desde la Mac App Store.

Para desinstalar todo puedes hacer una de estas dos cosas:
– Si has instalado Xcode, desinstálalo por completo, por ejemplo a través de AppCleaner o de CleanMyMac X
– Si sólo has instalado las Command Line Developer Tools abre un terminal y borra el directorio donde se almacenan:
    $ sudo rm -rf /Library/Developer/CommandLineTools
    y resetea los PATH del sistema con:
    $ sudo xcode-select -r
Así podremos devolver nuestro equipo a su estado anterior.

Instalar Swift en Ubuntu

Aunque la página web oficial de Swift está hecha con las mejores intenciones y se actualiza de forma razonable, he visto que no era del todo precisa a la hora de explicar cómo instalar el compilador en Ubuntu, la distribución Linux que oficialmente soporta.
Como echo de menos programar y quería por fin darle una oportunidad a este lenguaje sin tener que instalar cosas en OSX, he tirado de máquina virtual y la instalación ha sido sencilla, pero la detallo a continuación por si tú también te animas.

Hay que comenzar descargando las herramientas de desarrollo.
Desde un terminal, instalamos algunas dependencias. En mi caso bastó con:
$ sudo apt-get install libncurses5
Aunque puede que necesites también otras como: clang, libicu-dev, libcurl4-openssl-dev, libpython2.7…
Ahora descomprimimos las herramientas y las movemos a una ubicación a nuestro gusto (yo prefiero /usr/local, pero vale cualquiera)
$ cd Descargas
$ tar zxf swift.....tar.gz
(El nombre del fichero descargado)
$ sudo mv swift..../ /usr/local/swift

Y por último, voy a crear una variable de entorno en mi terminal que añada al path la ruta a las herramientas de Swift, que ahora las tengo en /usr/local/swift/; así que edito un fichero que hay en mi carpeta personal:
$ nano .bashrc
Al final del fichero creo una variable llamada SWIFT_HOME y le asigno la cadena de texto con la ruta:
export SWIFT_HOME=/usr/local/swift
Y la añado al PATH de mi terminal mediante una concatenación:
export PATH=$SWIFT_HOME/usr/bin:$PATH

Esta misma fórmula se puede utilizar para otros casos, como por ejemplo para instalar el kit de desarrollo de Java, o añadir variables de entorno como rutas a otros programas que queramos invocar de forma sencilla.
Lo mejor de utilizar este sistema es que estas variables se cargan solo en terminales que ejecute con mi usuario, lo que me parece más limpio que añadirlas de forma global a todo el sistema o poner estos comandos al alcance de otros usuarios con los que compartas máquina.

En definitiva, una vez hecho todo esto, cierra el terminal y vuelve a abrirlo para que se carguen estas nuevas rutas. Podrás verificar que ya tienes a tu disposición las herramientas de Swift, por ejemplo pidiendo que te indique la versión:
$ swift --version
Puedes iniciar el intérprete simplemente invocando:
$ swift
Y salir del intérprete con:
> :quit

Adelgazar la web

Llevo un tiempo ya intentando aligerar este blog: he quitado todo tipo de plugins, menus innecesarios, adornos estéticos y un largo etcétera. Habrá (porque siempre debe haber de todo en la viña del señor) quien critique que siga utilizando el tema Twenty Eleven de WordPress en su versión más espartana posible cuando un blog actual que se precie estaría repleto de imágenes en alta resolución, fuentes tipográficas de alta calidad, cosas dinámicas, características sociales…
Y es que un simple paseo por el directorio de temas no deja lugar a la duda.
Y no me centro solamente en el blog.

Por eso me sorprendió no encontrarme solo en mi reticencia a recargar mi página personal más allá de lo estrictamente necesario. Fabien Sanglard lo deja bastante claro en este post. Su blog esta lleno de información sobre programación de gráficos y videojuegos, con especial atención a títulos antiguos. En él analiza la tecnología (habitualmente el código) detrás del avance de los juegos y lo recomendaría enormemente. No me preguntes cómo es que lo tengo en mi RSS desde hace años, porque no recuerdo cómo lo encontré, pero vale su peso en oro si te interesa este asunto mínimamente.

El caso es que su MacBook Air de mediados de 2011 (Intel i5 a 1,7 GHz de doble núcleo con HyperThreading; 4 GB de RAM DDR3 1333 Mhz; 128 GB de disco SSD) se pone como una moto al cargar cualquier página web moderna por culpa de videos que se auto-reproducen en los márgenes de las páginas, sonidos por doquier, procesos en paralelo (los famosos “helpers”), etc etc.
Una máquina de estas especificaciones debería poder renderizar una web con la punta de la nariz y sobrarle recursos para hacerlo rápido y sin sudar la gota gorda.
Y aun así, nanai. Decenas de peticiones HTTP y toneladas de memoria ocupada solo para mostrar algo sencillo.

Esta tendencia ha llegado incluso a Wired, donde un periodista no especialmente inspirado pone de relieve que una página web corriente y moliente ya ocupa lo mismo que el “Doom” original.
Los tiempos de carga se han vuelto absurdos, y aunque una web tenga fines comerciales y no pueda renunciar a una serie de características y a una estética cuidada, lo que sucede “por debajo” es demencial. Nick Heer lo analiza con números objetivos.
No son únicamente ya las tipografías, los videos que te asaltan sin que te lo esperes, o imágenes de cabecera que bien valdrían para imprimir un póster de tamaño monumental, sino que el formato AMP no ha ahorrado nada del ancho de banda que prometía ahorrar.

Y sí, hay en marcha una guerra abierta entre los bloqueadores de publicidad y los anti-bloqueadores de publicidad. Bloquearla parece la única vía posible para no perder todo el tiempo de tu vida siendo bombardeado por interminables series de anuncios. Pero la cosa no acaba ahí: intenta contabilizar todo el tiempo que pasas cerrando docenas de videos, miniaturas, capas de publicidad/marketing, mensajes de suscripción a newsletters, avisos sobre el uso de cookies (gracias UE! 😡)…

No quiero terminar sin acordarme de Nikita Prokopov que explica algo parecido en su blog, esta vez centrándose en como Android o Windows 10 devoran recursos para terminar haciendo poco más que, digamos, Windows 95. Vale, es una exageración, pero si lees su post entenderás a qué se refiere.
Y si no eres alguien muy “techie” o, sencillamente, no le prestas atención, pasarás por alto que en tu móvil la aplicación de Facebook ya ocupa medio giga, siendo simplemente una App que solo debe mostrar contenidos que están en verdad almacenados en un servidor. ¡¡¡Y no veas además el espacio que ocupa en lo que la app denomina “Caché”!!! Es demencial:

El problema de fondo es que cada vez disponemos de más recursos, pero eso no nos hace ser más eficientes, sino que los utilizamos sin pensar en lo que ello implica y sin preocuparnos por si hacemos un uso razonable o económico de ellos. Básicamente:
¿Sabes que construir carreteras más anchas no mejora los tiempos de viaje, ya que simplemente anima a toda la gente a conducir más?
De modo que, por favor, si vas a hacer algo en internet hazlo evitando malgastar recursos. Nuestras conexiones, nuestros planes de datos, nuestros ordenadores, la batería de tu smartphone cuando estás lejos de un cargador y nuestra paciencia (la de todos) te lo agradecerá.