HP Compaq Presario CQ57: cambiar teclado y batería


Otro portátil que llega a mis manos y otro portátil al que le haremos algo de bricolaje. En este caso, el equipo no retenía nada de carga y fallaban las teclas de números del 1 al 4, ambas incluidas. El resto del ordenador estaba en buen estado aunque lógicamente acusaba los años y las especificaciones no invitaban al optimismo:
– Intel Celeron B800 a 1,5 Ghz
– 4 GB de RAM DDR-3
– Disco duro mecánico de 320 GB
– Gráficos Intel HD y pantalla de 1366×768
Pese a esto, el ordenador sólo recibía un uso residual para tareas puramente ofimáticas, por lo que decidí comprar un teclado nuevo a través de eBay a la empresa ACTSL. También disponían de una batería compatible, por lo que podría intentar devolverle al equipo algo de la autonomía que había perdido por completo.
Al recibir ambos componentes, seguí este video para sustituir el teclado. Me sorprendió mucho la simpleza del proceso (sacar unos pocos tornillos de la parte inferior y usar una pequeña espátula para hacer palanca en una de las esquinas) y no se necesitan más que cinco o diez minutos.
Ya que iba a abrir el equipo, cambié el disco duro por uno de menor capacidad. Sí, has leído bien, de menor capacidad. Tan sólo debía almacenar el sistema operativo, un navegador, una suite ofimática, Spotify, Dropbox y tener espacio para almacenar algún que otro gigabyte de fotografías y documentos; por lo que con 120 GB había más que suficiente. Así, el disco de 320 puede ser utilizado como un disco externo donde hacer copias de seguridad y con el que transferir archivos entre ordenadores, si fuese necesario.
Con la batería nueva, dispone de una hora y media o dos de uso normal, con algunas medidas de ahorro de energía activadas, eso sí.
El resultado es un equipo que todavía puede ser usado durante bastantes años y en el que sólo hubo que invertir 32,20 euros: 19,95 € correspondían a la batería y 12,25 € al teclado; ya que el cambio de disco duro no era imprescindible y sólo lo hice porque el usuario disponía del otro.
El ordenador no admite mucha mejora: es imposible aumentar la memoria RAM según he leído por internet. Un disco duro SSD mejoraría la experiencia al cargar programas y abrir documentos, pero lo cierto es que con un procesador tan flojo y tan poca RAM, los cuellos de botella serían terribles, por lo que no merece la pena.
Sin embargo la pantalla, el touchpad, los puertos USB, la salida VGA, la unidad de DVD, el lector de tarjetas, la webcam y los altavoces siguen funcionando perfectamente, así que podría decirse que el ordenador está igual que cuando salió de la fábrica.
Reinstalé el sistema operativo que el portátil traía de fábrica: Windows 7. Me sentí tentado a llevarlo a Windows 10, pero preferí aplicar todas las actualizaciones disponibles en Windows Update y dejarlo tal cual, para que su usuario final (de perfil nada tecnológico) no tenga que recibir notificaciones de ningún tipo. Se enciende, se usa, se cierra, se abre, se sigue usando, se apaga. Y repetir.

Actualizar un Asus F541U


Un amigo me pidió la pasada semana que le echase un ojo a su portátil Asus F541U porque Windows se arrastraba miserablemente, los programas tardaban mucho en cargar y todo colapsaba en cuanto tenías abiertas un par de aplicaciones. Las especificaciones técnicas del ordenador son las siguientes:
– Intel i3-6006U
– Gráficos integrados Intel 520
– 4 GB DDR-4 soldados en la placa base
– 1 TB de disco duro mecánico
Es un equipo de 15.6 pulgadas de pantalla bastante ligero (2 Kg) y que no renuncia a un lector/grabador de DVD, un lector de tarjetas de memoria, 2 puertos USB, 1 HDMI, 1 VGA, 1 Ethernet, 1 eSATA y el mini jack de audio. Me sorprendió muy gratamente, pues el mercado de portátiles económicos hace años que me parece decepcionante.
La pantalla, eso sí, tiene una resolución bastante pobre para los estándares de hoy en día, con 1366×768 píxeles. Estas resoluciones son más propias de hace 10 o 12 años, aunque es cierto que son suficientes para un uso básico.

Basta de review, no estoy aquí para eso. En Youtube pude encontrar un video del despiece y destornillador en mano fui retirando varios tornillos para levantar la carcasa superior y acceder a los componentes. No es un proceso tan sencillo como en otros ordenadores donde basta con retirar una pequeña tapa, pero se puede conseguir siendo paciente y siguiendo los pasos uno a uno hasta tener la placa base en las manos.
En este momento aproveché para hacer limpieza de ventiladores y componentes usando un pequeño pincel de pelo fino y algo de aire para retirar la capa de polvo acumulada. No era excesivo, pero dificultaba la disipación del calor y provocaba que el ventilador del procesador tuviese que entrar en funcionamiento más de lo deseable.

En la parte inferior de la placa hay una bahía disponible para instalar otro módulo de memoria DDR-4. Encontré en Amazon uno de Crucial con 8 GB de capacidad a 2400 Mhz. Aunque el FSB del micro no va más allá de 2133 MHz este módulo estaba más barato que lo más lentos.
Por otro lado, sustituí el disco duro por una unidad SSD Crucial MX500 de 500 GB. La verdad es que hoy en día es prácticamente impensable montar algo mecánico cuando el precio de los SSD ha bajado tanto y la diferencia es tan sustancial.
Cerré el equipo de nuevo, no sin tener que pelear un poco para conseguir conectar el teclado.
El gasto fue de 117 euros en total.

Instalar Windows 10 fue pan comido. Preparé una unidad USB con la instalación de la última versión publicada (Mayo 2020) y sin problemas. Una vez en el escritorio, el ordenador ya había reconocido todos los drives necesarios para funcionar sin problemas, incluyendo las teclas multimedia, las interfaces de red y audio, etc.
Terminamos con una instalación de programas como Office, Chrome, VLC, … es decir, algo muy básico pero con lo que mi amigo pudiese utilizar el ordenador nada más se lo entregase.

Hice algunas pruebas cargando múltiples pestañas en el navegador, durante la instalación de Office y con algo de música reproduciéndose de fondo. La respuesta del equipo era sustancialmente mejor e incluso los tiempos de carga, prácticamente inexistentes. El portátil arrancaba desde cero hasta el escritorio en menos de 20 segundos. En todo el tiempo, el ventilador se encendió a ratos, pero a muy pocas revoluciones por minuto y de forma más discreta que antes. También en eso ayuda la instalación del almacenamiento sólido, ya que genera menos consumo, calor y ruido.

Como nota final, resaltar lo fácil que fue poner el equipo en marcha tras la instalación de Windows 10. A pesar de que me parece un sistema operativo lleno de recovecos, complicaciones y parámetros que se deben configurar, es cierto que hace bien su trabajo y no necesité recurrir a muchas descargas extra para que todos los componentes del ordenador funcionasen bien.

Estabilizador DJI Osmo Mobile 3


Ficha Técnica:
Nombre: Osmo Mobile 3
Fabricante: DJI
Precio: 109 €
Página web: https://www.dji.com/es/osmo-mobile-3

Cuando hace un año tuve la oportunidad de renovar mi iPhone 6 por un iPhone XR, pude por fin descubrir las bondades de las mejores y más modernas cámaras y procesados de imagen disponibles en un teléfono, aunque a estas alturas el iPhone 11 ya ha hecho palidecer a sus predecesores. Y dado que cada vez me interesa más la grabación y producción de video para mi cuenta de Instagram (@emiliodevesadrums) y para fines personales, necesitaba ir un paso más allá: necesitaba un estabilizador.

Con la premisa de ser un “gimbal” plegable, DJI presenta un dispositivo con una empuñadura en forma de pistola con controles en su parte superior y gatillo, sobre el cual se eleva la pinza que sujeta el teléfono. Es un dispositivo realmente compacto y efectivo, con una construcción robusta y que pesa ya que en su interior, además, dispone de una generosa batería que puede, a su vez, utilizarse para cargar el teléfono u otros accesorios que puedan enchufarse por USB.
El tacto de goma es cómodo y la pinza no rayará tu teléfono. Tiene un tamaño bastante bueno para adaptarse a dispositivos de muchos tamaños y, siendo mi iPhone de 6,1 pulgadas, casi cualquier terminal moderno encajará sin problemas.

El estabilizador se complementa con una App llamada DJI Mimo, que permite aprovechar al máximo todas las órdenes que puedes ejecutar desde la botonera del gimbal: cambiar entre las cámaras frontal y trasera, comenzar o pausar una grabación, volver a centrar el estabilizador al frente, cambiar entre el modo de video, foto, panorámica, etc. etc.
La tecnología de DJI permite también realizar seguimiento de personas u objetos simplemente seleccionándolos en la propia imagen de la pantalla del teléfono, de forma muy intuitiva y bastante precisa. Además está la publicación directa en redes sociales de “stories”, aprovechando unas plantillas incluidas bastante resultonas. Por supuesto el gimbal permite alternar entre la orientación vertical y la horizontal.

En el paquete encontraremos además una correa ajustable para la muñeca con la que evitar caídas, el cable USB-C de carga (tal vez demasiado corto) y una muy práctica bolsita de terciopelo. Existe una versión con patas de trípode y la posibilidad de contratar una garantía extendida muy interesante si realizas deportes extremos o actividades en las que el estabilizador pueda estar en riesgo.

Si sigues este blog, habrás seguramente visto el video que puse en mi canal de IGTV del viaje a París que hice recientemente junto a mi pareja. Prácticamente todas las tomas están hechas con el estabilizador mientras descubríamos la ciudad. La batería aguantaba el día entero grabando durante bastantes horas de forma intermitente y la posibilidad de plegarlo y guardarlo de nuevo en cualquier bolsillo de la mochila permitían tenerlo siempre a mano y en segundos funcionando otra vez.
La imagen queda muchísimo más estable que sin el gimbal, aunque no llega al nivel de soluciones profesionales, lógicamente. Para videos caseros y semi-profesionales, por ejemplo videobloggers, es más que suficiente. Es importante, eso sí, que hagas algunas pruebas durante unos minutos para conseguir habituarte a todas las funciones que puedes realizar desde los botones y el gatillo para que, a la hora de la verdad, puedas encuadrar, cambiar la cámara, la orientación o empezar a grabar sin perder valiosos segundos tratando de recordar cómo se hacía.

Algo que me ha llamado la atención es que, al utilizar la App de DJI, las imágenes no son fotos “Live” como las que toma la aplicación nativa del iPhone y existe un bug a la hora de importar los videos en Final Cut Pro X: las pistas de audio están vacías (aunque realmente el audio se ha grabado). Por extensión, me imagino que sucede lo mismo en iMovie para MacOS (aunque no lo he comprobado).
En definitiva, un estabilizador con un precio muy interesante, un formato plegable tremendamente práctico y bien construido, que cumple su función para usos domésticos y avanzados, que apenas vé empañada su nota por detalles que lo llevarían mucho más cerca de la perfección. Incluso por precio, es sin duda el rival a batir.

NOTA:
9

Lo mejor de DJI Osmo Mobile 3:
+ Muy robusto y tacto muy agradable
+ Plegable, compacto y portable
+ Es muy intuitivo y tiene funciones de “tracking” y “stories” (en la aplicación DJI Mimo)

Lo peor de DJI Osmo Mobile 3:
– El cable de carga es demasiado corto
– El peso, debido a la batería
– El bug del audio cuando importas los archivos al editor de video.

MacBook de 2007 actualizado a 2019


Se me puso a tiro hace muy poco un MacBook de 13 pulgadas de mediados de 2007 (más de 12 años!!), de los blanquitos, con las siguientes especificaciones:
– Core 2 Dúo a 2,16 Ghz
– 2 GB de RAM DDR-2 667 Mhz
– 120 GB de disco duro
– Tarjeta gráfica integrada Intel GMA 950 y pantalla con resolución 1280×800
– Wi-fi a/b/g/n, puerto Ethernet y Bluetooth 2.0
– 2 puertos USB 2.0, Display Port, Firewire 400, etc.
– Teclado estadounidense.

El exterior del ordenador se veía perfectamente cuidado, a excepción de un par de marcas en el plástico de las esquinas, un fallo muy común en los MacBook de poliuretano; la batería estaba completamente muerta (no retenía nada de carga), pero aparentemente nada más.

Su dueño anunciaba que sólo servía para aprovechar sus piezas en la descripción en la web de compra-venta. ¿Porqué se vendía? Según él, se bloqueaba al conectarse a una red Wi-Fi. Quedamos en persona, examiné el equipo y me lancé a por él por 70 euros con la esperanza de que el fallo fuese reparable, bien por software, bien cambiando la tarjeta Wi-Fi.

Incluía cargador original en buen estado, caja original con todos los accesorios, funda de neopreno oficial de Apple y el DVD de instalación de OS X Snow Leopard, que por aquel entonces se vendía por separado. El ordenador, originalmente vendido con OS X 10.4.9 (Tiger), podía llegar a ejecutar oficialmente la versión 10.7.5 (Lion); aunque probablemente pueda soportar versiones superiores convenientemente parcheadas.

Nada más llegar a casa hice una instalación limpia de Snow Leopard aprovechando que tenía el disco a mano. Al concluir la instalación, en un arranque de nostalgia, me puse a explorar un poquito cómo era el sistema operativo más moderno de hace más de una década. Si tú también eres curioso, te diré que está plagado de cadáveres: iChat, iPhoto, Mobile Me…

Y efectivamente, cuando llegó la hora de conectarme a la red inalámbrica de casa, el sistema se quedó colgado. Esperé, y esperé, y desesperé. A golpe de Google, encontré gente con problemas similares que solucionaron desactivando el soporte para IPv6 en la configuración de Red. Y… solución al canto.

Automáticamente el sistema se conectó a la red sin mayores problemas y mis ojos brillaron: por 54 euros adicionales, sustituí la batería por una compatible con la misma capacidad de la original, aunque de color negro. Con 25 euros, compré dos módulos de 2GB para instalar los 4 GB de RAM que supuse que aceptaba como máximo, y por último tiré la casa por la ventana comprando un SSD Samsung QVO 860 de 1 Terabyte (109 euros) le cambié el disco duro por el SSD Crucial M4 de 128 GB que ya tenía por casa (y he reservado el Samsung para otras tareas).

Debo decir sin embargo que el máximo de memoria que acepta el ordenador es de 3 GB, que sigue siendo más de lo que tenía, pero tampoco tanto. Este aumento en la memoria no va a ponerlo a la altura de mi MacBook Pro de 2014, pero sí que se nota un poco más de soltura en el sistema. De todas formas el mayor incremento en velocidad de respuesta viene provocado por el cambio a un SSD, que además con esa capacidad también podrá tener una partición con Windows 10 para ejecutar algunas aplicaciones que no están disponibles en Mac. La batería le ha devuelto al menos un par de horas de la autonomía perdida, dejando el coste total en unos 149 euros (coste del SSD aparte).

Cabe preguntarse por lo tanto si merece la pena la compra. En mi opinión sí, desde luego, aunque por eBay a veces se pueden conseguir MacBooks similares del año 2009, con cuerpo Unibody y que oficialmente llegaban hasta OS X El Capitán. De partida su rendimiento será mejor y aceptan cantidades de RAM DDR-3 mayores (creo que 8 GB), además de tener procesadores ligeramente mejores. Sin embargo, es difícil encontrarlos en perfecto estado. Los que yo he visto se encontraban sin batería, o sin disco duro, algunos presentaban problemas graves en la carcasa o no tenían cargador. En general, te obligarían a comprar o cambiar algún componente u otro, acercando seguramente el coste total a los 400 euros.

Frente a ordenadores nuevos, una visita fugaz a la Fnac de mi ciudad me demostró que aun comprando ordenadores nuevos, no hay nada interesante por debajo de los 400 euros. Algunos de los pocos modelos que cumplen ese requisito incorporan, para más INRI, infames memorias internas de tipo eMMC en lugar de un SSD, algo que es fundamental a día de hoy.

En cuanto al software, si tenemos en cuenta que este ordenador se quedó en OS X Lion, no vamos a poder hacer gran cosa: ninguno de los navegadores más comunes lo siguen soportando y no puedes instalar las últimas versiones de Firefox ni de Chrome. Lo mismo para Office (debes recurrir a la versión de 2011), iMovie, GarageBand, Logic Pro X, Final Cut Pro X, etc. etc. etc.
O localizas versiones antiguas, o Apple te negará la posibilidad de descargarlas desde la Mac App Store si no dispones de un equipo actualizado a versiones más recientes. Por supuesto, existe la posibilidad de parchear las últimas iteraciones del sistema operativo para ejecutarlas en equipos más antiguos, pero de eso ya hablaré más tarde.

Auriculares Moxpad X9


Ficha Técnica:
Nombre: Moxpad X9
Fabricante: Moxpad
Precio: 13.99 €
Página web: http://www.moxpad.com

Algo menos de tres años de uso me duraron los Moxpad X6 que adquirí a mediados de 2016. Satisfecho como me encontraba con su relación calidad-precio, decidí dar una oportunidad a sus hermanos mayores, los X9, que en aliexpress rondaban los 14 euros y ofrecían, en principio, las mismas prestaciones:
– Hasta 95 db de presión (SPL/mW)
– Rango de frecuencias desde 20 Hz a 20 KHz
– Impedancia de 16 ohmios
– Longitud del cable de 1,35 metros, con micrófono y botón de play/pausa (o descolgar/colgar, según el uso que le estemos dando)
– Conector mini-jack estándar de tres líneas (las dos de auriculares y una para el micrófono)

La única novedad es que parecen ser auriculares de dos drivers, es decir, hay dos altavoces dentro de cada auricular. Éstos se reparten el trabajo y uno se dedica a reproducir frecuencias más graves y el otro las más agudas.
Estéticamente, con un packaging prácticamente calcado y exactamente los mismos componentes (cable, cuatro pares de siliconas y estuche de transporte), los X9 se desmarcan de los anteriores por un acabado opaco en versiones en negro y en rojo. Me decanté por la primera opción.

A los Moxpad X6 les había tenido que sustituir el cable de tipo MMCX hasta en dos ocasiones por unidades de marcas desconocidas, pero lamentablemente no pude hacerlo una tercera vez porque los conectores se rompieron; mientras que mis Shure SE215 llevan seis años con el mismo cable que los acompañaba en la caja. Éste es el mismo que se utilizan en prácticamente toda su gama de IEMs profesionales, así que ¿porque no comprar el cable de marca y esperar alargar la vida de los Moxpad X9?
De esta forma, aún sacrificando la conveniencia de tener un micrófono y unos controles básicos incorporados, espero que los auriculares resistan mucho mejor el paso del tiempo.

También, aunque en principio no son compatibles, estoy empleando almohadillas de espuma también de la marca Shure, porque encuentro que me atenúan mucho mejor el ruido externo y su tacto es mucho más agradable que el de las de silicona. Tan sólo hay que ser un poco paciente para introducir el canal del auricular en la almohadilla y ayudarse de un palillo o un utensilio semejante para terminar de colocarla en su sitio. Se puede conseguir, aunque puede desesperar a los más impacientes.

El sonido de los Moxpad X9 es correcto, aunque los graves están bastante potenciados para mi gusto. Si quiero disfrutar de mis discos favoritos, encuentro bastante potencia en los bajos mientras que una pequeña falta de brillo en los medios y agudos.
En el escenario, sin embargo, esto me viene de maravilla para escuchar al bajo con claridad por encima de la mezcla general.
Hay cierta opacidad en el sonido que todavía me hace dudar sobre si es mejor opción, por su equilibrio, los Moxpad X6.
Por otro lado, hay potencia de sobra y si escuchas música electrónica o disco, agradecerás esa mayor presencia de graves y subgraves.

Como prácticamente cualquier par de IEMs, estos Moxpad X9 resultan cómodos y en color negro resultan suficientemente discretos como para evitar más miradas de la cuenta. Su cuerpo de plástico es ligeramente más grande que en el caso de los X6, supongo que para acomodar el segundo driver, aunque hubiese preferido que fuesen más lisos en la parte externa, para esos momentos en los que te acuestas de lado en un sofá o en una cama.

En definitiva, los auriculares no suponen una mejora de sonido sustancial sobre los X6 y el resto de componentes (cable, espumas, estuche) son exactamente los mismos.
Si estás pensando adquirir un par de IEMs a buen precio, yo te recomendaría comprar los X6 y sustituir después el cable por un cable original de Shure y unas almohadillas adecuadas para tus oídos. Estos X9 están objetivamente bien, pero no tanto.

NOTA:
6.5

Lo mejor de Moxpad X9:
+ Relación calidad-precio
+ Potencia de sonido, especialmente de los graves
+ Incorporan micrófono y control remoto

Lo peor de Moxpad X9:
– Sonido opaco y agudos faltos de brillo
– Sin almohadillas de espuma ni plástico para ajustar el cable en la nuca
– No suponen una mejora sensible sobre los Moxpad X6