La otra forma de ampliar el espacio de tu MacBook

Si seguir los pasos para ampliar el MacBook te dan algo de vértigo o si tu ordenador (el que sea) tiene el SSD soldado en la placa base y no es posible cambiarlo, siempre te queda la opción de usar… iVelcro™️.

Tengo en ésta carcasa externa el SSD Samsung QVO 860 de 1Tb que compré el año pasado (y que estaba totalmente lleno ya) y el SSD de Apple que saqué del MacBook en una carcasa Sintech que ya comenté en el post de la ampliación. Es una carcasa muy cara (117€ en Amazon España en estos momentos) pero me permite seguir empleando el stick original, que es considerablemente rápido y donde siempre puedo tener instalado otro sistema para emergencias, por ejemplo.

Unas pocas tiras de velcro, un par de gomitas elásticas (en negro, preferiblemente, para que sean más discretas) y un poco de cinta de carrocero en los extremos de los cables para identificar cual es cual. Ojo al colocar los discos, que si están muy abajo entorpecerán la apertura de la pantalla.
Y a funcionar!
¿Necesitas espacio? Tranquilo: tus discos siempre a mano con iVelcro™️ (Patent pending).

Ampliar el SSD del MacBook Pro Retina 13” (Mid 2014)

Llevo ya seis años trabajando todos los días con este ordenador, exigiéndole como a ningún otro. Proyectos de audio en Logic Pro X, producción de video en FinalCut Pro X, algún que otro juego (muy ocasional, eso sí), programación, máquinas virtuales y toda mi vida digital, que incluye pesadas bibliotecas de fotos y música.
En el momento de comprar este portátil, sus 256GB de capacidad interna (SSD) me parecieron más que suficientes, y lo han sido hasta los últimos dos años. Por supuesto, muchas cosas (documentos, fotos y videos) se han ido a la nube y eso me ha permitido ir rascando espacio libre de aquí y de allá, pero la situación era ya insostenible.

Tras consultar varios enlaces y videos, me decidí a echarle mano, sacar el SSD original y sustituirlo por uno de 2 TB (adaptador mediante).
El lugar donde se puede encontrar más y mejor información es este hilo de los foros de MacRumors. En él se explican en detalle cada paso del proceso y junto a las instrucciones hay unas tablas donde se comparan diferentes modelos de SSD por rendimiento, consumo y eficiencia energética. Buceando, incluso encontré esta hoja de cálculo con las características técnicas de muchos más modelos. También hay varios videos explicando el proceso de forma mucho más visual, por ejemplo éste o éste otro. También la correspondiente guía de iFixit.

El modelo de SSD que sale mejor parado (o al menos, uno de ellos) es el Sabrent Rocket. Ojo con no confundirlo con el RocketQ, que utiliza tecnología QLC (de peor durabilidad). Sin embargo, comentan en el foro que los últimos modelos que se vienen fabricando han perdido algo de memoria caché. En la práctica la diferencia no es grande pero es un punto negativo. En mi caso, no obstante, me decanté (por características, capacidad y precio) por un Silicon Power de 2 TB. En esencia, son lo mismo, pero con garantía de 5 años. De las opiniones de otros compradores hace tiempo que no me fio.

Por supuesto, es necesario un adaptador entre el conector M.2 y el conector de Apple. Aunque el adaptador Sintech recomendado por todos ya no está disponible en Amazon España, se pueden comprar otros que cumplen con la misma función (yo escogí este) o uno muy similar en Aliexpress. Mi recomendación es que escojas el modelo corto, ya que el alargado provoca que el stick se doble ligeramente al atornillarlo a la placa.

Para poder aprovechar el SSD original de Apple, necesitaba una carcasa con el conector apropiado. Encontré ésta de nuevo de la marca Sintech. Y por último, un destornillador Pentalobe P5, un Torx T5 (ambos viejos conocidos de los productos de Apple) y un Philips 2 (el típico destornillador de estrella). Si no tienes los dos primeros, por Amazon los puedes encontrar con facilidad.

Hay algo más a lo que prestar atención. Es importante que estés utilizando un sistema operativo más o menos reciente, preferiblemente superior a Mac OS X 10.12 High Sierra, para que la BootRom de tu ordenador soporte los SSD de terceros.
De todas formas, tanto las tablas de compatibilidad de equipos y SSDs como las de las BootROMs se actualizan con regularidad en el primer post del hilo de MacRumors que enlacé al principio.

En el caso de los MacBook Pro de finales de 2013 y mediados de 2014 además existía un problema con la hibernación del equipo que provoca que no pueda despertarse correctamente y se quede colgado al reactivarse.
La solución típica a esto pasa por desactivar la hibernación vía terminal. Las más arriesgadas, incluyen flashear una BootROM parcheada (lo que requiere paciencia, un programador de chips y buenos conocimientos) o instalar un chip customizado llamado Matt card en uno de los puertos internos de servicio del Mac (más lío aún).

Para solucionar de un plumazo ambas cosas, instalé la Beta de MacOS 11.0.1 Big Sur antes de empezar para que mi BootRom se actualizase hasta la versión 424.0.0.0.0, que solventa este problema por si sola por lo menos hasta donde otros usuarios pueden asegurar y hasta donde mis propias pruebas han podido llegar. Después puedo volver a instalar MacOS 10.15.7 Catalina sin problemas. No olvides hacer una copia de seguridad de todos tus documentos, bibliotecas y aplicaciones que necesites conservar.

Dependiendo de tu modelo exacto de portátil, puede que varíe ligeramente la instalación del SSD, pero el proceso se reduce a lo siguiente:
1. Preparar una unidad USB desde donde poder reinstalar el sistema más adelante
2. Retirar la tapa inferior del equipo
3. Desconectar la batería (por precaución)
4. Desatornillar y extraer el stick de Apple
5. Conectar en su lugar el SSD nuevo (con el adaptador correspondiente)
6. Atornillar, conectar la batería y cerrar el equipo
7. Encender el ordenador con la unidad USB conectada y pulsando Alt
8. Inicializar el nuevo SSD desde el administrador de discos y reinstalar MacOS
Una vez hayas seguido todos estos pasos, te encontrarás ante un sistema vacío, con lo que ya puedes restaurar tus datos y programas.

Una buena idea es verificar que el sistema detecta el SSD y lo está haciendo funcionar a la máxima velocidad que admita la interfaz, en mi caso:

Las diferencias que he encontrado en cuanto a rendimiento son sustanciales. El SSD original me arrojaba estos resultados en el Blackmagic Disk Speed Test:

Y el SSD Silicon Power de 2 TB:

La mejoría habla por sí sola.

Y por fin, ya tengo espacio de sobra en el disco interno para seguir trabajando cómodamente:


Actualización 1: Mi experiencia en el foro de MacRumors, con algunos detalles extra.

Actualización 2: He estado vigilando los consumos del SSD y me sale lo siguiente:
– La mayor parte del tiempo está en reposo, consumiendo 0,00 A o entre 0,15 A y 0,20 A cuando se está haciendo un uso normal del equipo. Esto supone un consumo de 0,5 W aproximadamente.
– Durante la prueba de stress de Blackmagic, el consumo aumenta a 1,01 A, es decir, 3,33 W aproximadamente.
Estos consumos (tomados mediante la aplicación iStat) lo ponen como uno de los SSDs más eficientes comparado con las tablas de MacRumors.

HP Compaq Presario CQ57: cambiar teclado y batería


Otro portátil que llega a mis manos y otro portátil al que le haremos algo de bricolaje. En este caso, el equipo no retenía nada de carga y fallaban las teclas de números del 1 al 4, ambas incluidas. El resto del ordenador estaba en buen estado aunque lógicamente acusaba los años y las especificaciones no invitaban al optimismo:
– Intel Celeron B800 a 1,5 Ghz
– 4 GB de RAM DDR-3
– Disco duro mecánico de 320 GB
– Gráficos Intel HD y pantalla de 1366×768
Pese a esto, el ordenador sólo recibía un uso residual para tareas puramente ofimáticas, por lo que decidí comprar un teclado nuevo a través de eBay a la empresa ACTSL. También disponían de una batería compatible, por lo que podría intentar devolverle al equipo algo de la autonomía que había perdido por completo.
Al recibir ambos componentes, seguí este video para sustituir el teclado. Me sorprendió mucho la simpleza del proceso (sacar unos pocos tornillos de la parte inferior y usar una pequeña espátula para hacer palanca en una de las esquinas) y no se necesitan más que cinco o diez minutos.
Ya que iba a abrir el equipo, cambié el disco duro por uno de menor capacidad. Sí, has leído bien, de menor capacidad. Tan sólo debía almacenar el sistema operativo, un navegador, una suite ofimática, Spotify, Dropbox y tener espacio para almacenar algún que otro gigabyte de fotografías y documentos; por lo que con 120 GB había más que suficiente. Así, el disco de 320 puede ser utilizado como un disco externo donde hacer copias de seguridad y con el que transferir archivos entre ordenadores, si fuese necesario.
Con la batería nueva, dispone de una hora y media o dos de uso normal, con algunas medidas de ahorro de energía activadas, eso sí.
El resultado es un equipo que todavía puede ser usado durante bastantes años y en el que sólo hubo que invertir 32,20 euros: 19,95 € correspondían a la batería y 12,25 € al teclado; ya que el cambio de disco duro no era imprescindible y sólo lo hice porque el usuario disponía del otro.
El ordenador no admite mucha mejora: es imposible aumentar la memoria RAM según he leído por internet. Un disco duro SSD mejoraría la experiencia al cargar programas y abrir documentos, pero lo cierto es que con un procesador tan flojo y tan poca RAM, los cuellos de botella serían terribles, por lo que no merece la pena.
Sin embargo la pantalla, el touchpad, los puertos USB, la salida VGA, la unidad de DVD, el lector de tarjetas, la webcam y los altavoces siguen funcionando perfectamente, así que podría decirse que el ordenador está igual que cuando salió de la fábrica.
Reinstalé el sistema operativo que el portátil traía de fábrica: Windows 7. Me sentí tentado a llevarlo a Windows 10, pero preferí aplicar todas las actualizaciones disponibles en Windows Update y dejarlo tal cual, para que su usuario final (de perfil nada tecnológico) no tenga que recibir notificaciones de ningún tipo. Se enciende, se usa, se cierra, se abre, se sigue usando, se apaga. Y repetir.

Actualizar un Asus F541U


Un amigo me pidió la pasada semana que le echase un ojo a su portátil Asus F541U porque Windows se arrastraba miserablemente, los programas tardaban mucho en cargar y todo colapsaba en cuanto tenías abiertas un par de aplicaciones. Las especificaciones técnicas del ordenador son las siguientes:
– Intel i3-6006U
– Gráficos integrados Intel 520
– 4 GB DDR-4 soldados en la placa base
– 1 TB de disco duro mecánico
Es un equipo de 15.6 pulgadas de pantalla bastante ligero (2 Kg) y que no renuncia a un lector/grabador de DVD, un lector de tarjetas de memoria, 2 puertos USB, 1 HDMI, 1 VGA, 1 Ethernet, 1 eSATA y el mini jack de audio. Me sorprendió muy gratamente, pues el mercado de portátiles económicos hace años que me parece decepcionante.
La pantalla, eso sí, tiene una resolución bastante pobre para los estándares de hoy en día, con 1366×768 píxeles. Estas resoluciones son más propias de hace 10 o 12 años, aunque es cierto que son suficientes para un uso básico.

Basta de review, no estoy aquí para eso. En Youtube pude encontrar un video del despiece y destornillador en mano fui retirando varios tornillos para levantar la carcasa superior y acceder a los componentes. No es un proceso tan sencillo como en otros ordenadores donde basta con retirar una pequeña tapa, pero se puede conseguir siendo paciente y siguiendo los pasos uno a uno hasta tener la placa base en las manos.
En este momento aproveché para hacer limpieza de ventiladores y componentes usando un pequeño pincel de pelo fino y algo de aire para retirar la capa de polvo acumulada. No era excesivo, pero dificultaba la disipación del calor y provocaba que el ventilador del procesador tuviese que entrar en funcionamiento más de lo deseable.

En la parte inferior de la placa hay una bahía disponible para instalar otro módulo de memoria DDR-4. Encontré en Amazon uno de Crucial con 8 GB de capacidad a 2400 Mhz. Aunque el FSB del micro no va más allá de 2133 MHz este módulo estaba más barato que lo más lentos.
Por otro lado, sustituí el disco duro por una unidad SSD Crucial MX500 de 500 GB. La verdad es que hoy en día es prácticamente impensable montar algo mecánico cuando el precio de los SSD ha bajado tanto y la diferencia es tan sustancial.
Cerré el equipo de nuevo, no sin tener que pelear un poco para conseguir conectar el teclado.
El gasto fue de 117 euros en total.

Instalar Windows 10 fue pan comido. Preparé una unidad USB con la instalación de la última versión publicada (Mayo 2020) y sin problemas. Una vez en el escritorio, el ordenador ya había reconocido todos los drives necesarios para funcionar sin problemas, incluyendo las teclas multimedia, las interfaces de red y audio, etc.
Terminamos con una instalación de programas como Office, Chrome, VLC, … es decir, algo muy básico pero con lo que mi amigo pudiese utilizar el ordenador nada más se lo entregase.

Hice algunas pruebas cargando múltiples pestañas en el navegador, durante la instalación de Office y con algo de música reproduciéndose de fondo. La respuesta del equipo era sustancialmente mejor e incluso los tiempos de carga, prácticamente inexistentes. El portátil arrancaba desde cero hasta el escritorio en menos de 20 segundos. En todo el tiempo, el ventilador se encendió a ratos, pero a muy pocas revoluciones por minuto y de forma más discreta que antes. También en eso ayuda la instalación del almacenamiento sólido, ya que genera menos consumo, calor y ruido.

Como nota final, resaltar lo fácil que fue poner el equipo en marcha tras la instalación de Windows 10. A pesar de que me parece un sistema operativo lleno de recovecos, complicaciones y parámetros que se deben configurar, es cierto que hace bien su trabajo y no necesité recurrir a muchas descargas extra para que todos los componentes del ordenador funcionasen bien.

Estabilizador DJI Osmo Mobile 3


Ficha Técnica:
Nombre: Osmo Mobile 3
Fabricante: DJI
Precio: 109 €
Página web: https://www.dji.com/es/osmo-mobile-3

Cuando hace un año tuve la oportunidad de renovar mi iPhone 6 por un iPhone XR, pude por fin descubrir las bondades de las mejores y más modernas cámaras y procesados de imagen disponibles en un teléfono, aunque a estas alturas el iPhone 11 ya ha hecho palidecer a sus predecesores. Y dado que cada vez me interesa más la grabación y producción de video para mi cuenta de Instagram (@emiliodevesadrums) y para fines personales, necesitaba ir un paso más allá: necesitaba un estabilizador.

Con la premisa de ser un “gimbal” plegable, DJI presenta un dispositivo con una empuñadura en forma de pistola con controles en su parte superior y gatillo, sobre el cual se eleva la pinza que sujeta el teléfono. Es un dispositivo realmente compacto y efectivo, con una construcción robusta y que pesa ya que en su interior, además, dispone de una generosa batería que puede, a su vez, utilizarse para cargar el teléfono u otros accesorios que puedan enchufarse por USB.
El tacto de goma es cómodo y la pinza no rayará tu teléfono. Tiene un tamaño bastante bueno para adaptarse a dispositivos de muchos tamaños y, siendo mi iPhone de 6,1 pulgadas, casi cualquier terminal moderno encajará sin problemas.

El estabilizador se complementa con una App llamada DJI Mimo, que permite aprovechar al máximo todas las órdenes que puedes ejecutar desde la botonera del gimbal: cambiar entre las cámaras frontal y trasera, comenzar o pausar una grabación, volver a centrar el estabilizador al frente, cambiar entre el modo de video, foto, panorámica, etc. etc.
La tecnología de DJI permite también realizar seguimiento de personas u objetos simplemente seleccionándolos en la propia imagen de la pantalla del teléfono, de forma muy intuitiva y bastante precisa. Además está la publicación directa en redes sociales de “stories”, aprovechando unas plantillas incluidas bastante resultonas. Por supuesto el gimbal permite alternar entre la orientación vertical y la horizontal.

En el paquete encontraremos además una correa ajustable para la muñeca con la que evitar caídas, el cable USB-C de carga (tal vez demasiado corto) y una muy práctica bolsita de terciopelo. Existe una versión con patas de trípode y la posibilidad de contratar una garantía extendida muy interesante si realizas deportes extremos o actividades en las que el estabilizador pueda estar en riesgo.

Si sigues este blog, habrás seguramente visto el video que puse en mi canal de IGTV del viaje a París que hice recientemente junto a mi pareja. Prácticamente todas las tomas están hechas con el estabilizador mientras descubríamos la ciudad. La batería aguantaba el día entero grabando durante bastantes horas de forma intermitente y la posibilidad de plegarlo y guardarlo de nuevo en cualquier bolsillo de la mochila permitían tenerlo siempre a mano y en segundos funcionando otra vez.
La imagen queda muchísimo más estable que sin el gimbal, aunque no llega al nivel de soluciones profesionales, lógicamente. Para videos caseros y semi-profesionales, por ejemplo videobloggers, es más que suficiente. Es importante, eso sí, que hagas algunas pruebas durante unos minutos para conseguir habituarte a todas las funciones que puedes realizar desde los botones y el gatillo para que, a la hora de la verdad, puedas encuadrar, cambiar la cámara, la orientación o empezar a grabar sin perder valiosos segundos tratando de recordar cómo se hacía.

Algo que me ha llamado la atención es que, al utilizar la App de DJI, las imágenes no son fotos “Live” como las que toma la aplicación nativa del iPhone y existe un bug a la hora de importar los videos en Final Cut Pro X: las pistas de audio están vacías (aunque realmente el audio se ha grabado). Por extensión, me imagino que sucede lo mismo en iMovie para MacOS (aunque no lo he comprobado).
En definitiva, un estabilizador con un precio muy interesante, un formato plegable tremendamente práctico y bien construido, que cumple su función para usos domésticos y avanzados, que apenas vé empañada su nota por detalles que lo llevarían mucho más cerca de la perfección. Incluso por precio, es sin duda el rival a batir.

NOTA:
9

Lo mejor de DJI Osmo Mobile 3:
+ Muy robusto y tacto muy agradable
+ Plegable, compacto y portable
+ Es muy intuitivo y tiene funciones de “tracking” y “stories” (en la aplicación DJI Mimo)

Lo peor de DJI Osmo Mobile 3:
– El cable de carga es demasiado corto
– El peso, debido a la batería
– El bug del audio cuando importas los archivos al editor de video.