Apple, los profesionales y la escala

En diferentes podcast (Proyecto Macintosh, Esto con Jobs no pasaba, etc.) he oído varias veces algunas cosas como si Apple está dejando el mercado profesional en un segundo plano, si los Mac Pro apenas representan un pequeño porcentaje de sus ventas, si no todos los usuarios son Pro…
Yo creo que no estamos leyendo bien la situación porque se ha vuelto muy difícil segmentar la base de usuarios en dos categorías distintas.

¿Que sucede en nuestros ordenadores?
En primer lugar, una gran cantidad de tareas tradicionalmente ligeras se han ido a la nube (Office 365, Google Docs, etc.). Por otro lado, las compañías de programación ya no operan como antes. Un programador no necesita una máquina tremendamente potente para realizar su trabajo porque ya no realiza la compilación en su máquina (a veces ni siquiera se realiza dentro de la empresa) sino que se utilizan repositorios online tipo GitHub o similares donde se realiza el control de versiones y se compila en remoto. Sí que es cierto que puede necesitar herramientas exigentes (p. ej. emuladores de dispositivos) pero parte de la potencia necesaria ya no la tiene que asumir en su ordenador.
Hay sin embargo un sector que era tradicionalmente muy fiel a Apple y que puede servir de referencia para otros. Los músicos muchas veces ya no estamos grabando en grandes estudios. Una masa muy importante de la producción comercial actual se realiza en estudios pequeños, con medios algo más modestos. También hay artistas que crean toda su obra sin salir de su dormitorio; y al mismo tiempo conviven en la industria con quienes todavía acceden a los grandes estudios.

Por eso tal vez no se trata de una división entre quién usa su ordenador para trabajar o no, porque ¿quien no tiene que hacerlo hoy en día?. Tampoco es una división por sector profesional. Creo que se trata en realidad de una cuestión de escala. Cualquiera puede grabar una guitarra con su Macbook y conseguir publicar su trabajo. O editar un video para Youtube con iMovie. Pero ser competitivo significa también reconocer a qué nivel se puede competir, y habrá quien necesite Final Cut sin trabajar en superproducciones de Hollywood, o quien esté desarrollando una app en sus ratos libres y no disponga más infraestructura que su propio ordenador. Creo que Apple lo sabe y la estrategia es, sencillamente, olvidarse de “Profesional” y “Consumo”.

Cuánto me gasto, cuánto quiero que me dure
Vamos hacia una gama (en sobremesas y portátiles) con soluciones básicas con actualizaciones frecuentes que permitan una alta rotación de equipos (2 a 3 años de vida media), un par de escalones intermedios de actualización tal vez cada 4 o 5 años y dejan el último peldaño para renovaciones más lentas, de esas de 8 o 10 años.

Todos ellos podrán realizar todo este tipo de tareas. Incluso los Macbook más modestos, con procesadores Intel m3 o m5, pueden realizar algunos flujos de trabajo no demasiado recargados en Final Cut Pro en tiempos razonables. Y no tendrán problemas para ejecutar el DAW Logic, compilar apps, etc.
En el lado del comprador, la decisión ya no está tanto en el ámbito al que destinemos la máquina (doméstico o profesional) sino en el equilibrio entre comodidad y perspectiva de renovación.

Cualquier usuario podrá realizar las mismas tareas en cualquiera de los equipos: en algunos, más rápido, en otros menos, pero en todos sin excepción. De forma que la pregunta es: ¿Qué relación hay entre lo que me puedo gastar y el tiempo que tardaré en recuperar/rentabilizar la inversión?
Con ordenadores más “modestos” (signifique eso lo que signifique dentro de las opciones de Apple) asumiré menos inversión inicial a costa de una vida útil óptima más corta. Y pongo los adjetivos útil y óptima teniendo en cuenta que no sólo se trata de que el ordenador consiga hacer las cosas, sino que lo haga dentro de unos márgenes de tiempo razonables.
Quien pueda estirarse más (aunque la máquina no sea su fuente principal de ingresos) sabrá que dispone de mucho más recorrido sin que los resultados se resientan.
¿Que quiere decir esto? Que los profesionales podrán por fin trabajar en movilidad sin sacrificar rendimiento o prestaciones, o que quien quiera comprar una máquina a futuro, aunque solo sea para gestionar su oficina, podrá hacerlo.

Un enfoque personal
Para terminar, siempre digo que no compro mis dispositivos a la ligera.
Cuando en 2011 compré mi antiguo netbook Asus Eee PC 1215N pagué por él unos razonables 425€. Extendí su uso (intensivo) durante tres años y es cierto que invertí algo más de dinero en él a posteriori (le compré una segunda batería, amplié la memoria, etc); pero si divido el coste de la máquina entre los años que dio servicio, me salen unos 140€/año.
Esos 140€/año son los que la máquina debería producir como mínimo para amortizarse.

Si analizo la situación actual, mi MacBook Pro de 2014 tenía un PVP de 1529€ (algo menos gracias a un descuento que pude aprovechar, pero dejaremos ese detalle de lado). Lógicamente no hay color ni en cuanto a calidad de los componentes, ni en cuanto a potencia, ni en cuanto a previsiones de vida útil óptima; por lo que no se trataría de una comparación justa querer equipararlo al coste del Asus.
De hecho, pretender “pagar” el mac con 140€/año me obligaría a aguantar con el equipo durante 11 largos años. Y ojo, porque es posible que dure todo ese tiempo y más (todavía se ven por ahí MacBooks blancos, de esos de 2008, por ejemplo), pero es que a todas luces son máquinas de nichos muy distintos.

Este enfoque cobra sentido si comparamos ordenadores de similar calidad. Un MacBook Pro no es comparable a un netbook, pero sí podemos compararlo al MacBook. O a un iMac. Las pantallas retina, almacenamientos SSD rapidísimos, generosas capacidades de RAM, etc.
Ahí es donde ya la comparación se vuelve justa.

La pregunta
Si estás pensando en comprar un mac (o para tales efectos, un ordenador/tablet/móvil, del tipo que sea) sé listo. La clásica pregunta de “¿Para qué lo quieres?” ya no vale. Eso servía hace diez años, cuando nos constreñía la potencia bruta del ordenador para hacer según que cosas.

Hoy ya no. Se acabó la batalla de la potencia.
Como sucede con el mercado de coches, no compras el vehículo pensando en si vas a conducir muy rápido o muy lento. Habrá veces en las que tomes una autopista y otras en las que atravieses una carretera bacheada, sinuosa y sin pintar. La pregunta sobre la potencia no tiene sentido.
En su lugar, deberíamos plantearnos si es el vehículo con el que empezaremos a conducir tras quitarnos el carnet, o si esperamos hijos y queremos un coche que sea El Coche de la familia. O si nos conviene más un 4×4 o un utilitario urbano. ¿Viaje largo o trayecto corto?

Una vez hayas decidido si lo que te conviene es un ordenador de escritorio o un portátil, la pregunta que has de hacerte es: ¿hasta cuando quieres olvidarte de tener que volver a comparar especificaciones, precios y ofertas? El precio es directamente proporcional.

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